lunes, 14 de noviembre de 2011

Un cielo para mí

Al fin el cielo ha decidido
compadecerse de mí.
La lluvia cae sin piedad,
y los rayos dibujan
la muerte en el firmamento.
Explosiones que aturden...
como si ahí arriba
se estuviera peleando más de un dios.

Un suspiro,
una lágrima,
un grito desesperado.
Una caída mortal.

Ya no sé si la lluvia representa
cada lágrima reprimida.
Ya no sé si los truenos simplifican
cada grito que se ha ahogado.

Ofreciendo su cálido abrazo
con el más frío de los mantos.


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