[...]
-Entonces, cuando camino por las calles, oscuras, no puedo evitar pensar en las criaturas de la noche, en dónde estarán, preguntándome por qué se esconden y cómo son.-Explico con convicción.
-¿Me estás hablando de... criaturas míticas?-Pregunta mi buen amigo, con los ojos abiertos, incrédulo. Una leve sonrisa de sorna aparece en su rostro.
-¿De qué si no?
-Quiero decir, ¿realmente crees que existen de verdad?-Me plantea, esta vez más serio.
-Sí, por supuesto que lo creo.-Respondo sin más.
-Pero nunca has visto ninguna, ¿cómo puedes creer en ello?
-La misma pregunta puedo hacerte con respecto a tu dios, ¿cómo puedes creer en él si jamás lo has visto?
-...No es lo mismo.
-En parte sí, en parte no. Somos el mismo loco, sin embargo la sociedad solo nos denominará como tal a uno de los dos. Son la misma fe, las mismas esperanzas de que más allá de todo este mundo hostil y gris, existe algo mágico que puede cambiar el sentido de las palabras y los actos. Somos sí... el mismo loco, pero con diferentes prejuicios.
[...]
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martes, 22 de enero de 2013
miércoles, 16 de marzo de 2011
Magia
Porque la magía existe,
tan solo hay que creer en ella.
Es imposible que en un mundo
en el cual la mayor parte se compone
de cosas malas,
no puede ser que no exista otro
solo para las personas o criaturas
mas puras de corazón.
Volar es posible,
los sueños lo consiguen.
Si pretendes volar que sea sin miedo.
Al conseguir no tener miedo y creer
de verdad que pueda volar,
llegará a aquel mundo perfecto
desapareciendo de este.
Quien no consiga vencer su miedo
tan solo debe despertar del sueño
e intentarlo de nuevo la próxima vez.
tan solo hay que creer en ella.
Es imposible que en un mundo
en el cual la mayor parte se compone
de cosas malas,
no puede ser que no exista otro
solo para las personas o criaturas
mas puras de corazón.
Volar es posible,
los sueños lo consiguen.
Si pretendes volar que sea sin miedo.
Al conseguir no tener miedo y creer
de verdad que pueda volar,
llegará a aquel mundo perfecto
desapareciendo de este.
Quien no consiga vencer su miedo
tan solo debe despertar del sueño
e intentarlo de nuevo la próxima vez.
miércoles, 2 de marzo de 2011
Por si no lo sabes
Odio que cierres los ojos
pues el brillo de ellos me dan la vida,
un brillo inigualable.
Si se cerrasen...
¡oh, si cierran!
que solo sea para descansar la mirada
o para soñar.
O... que se cierren solo
cuando mis humildes labios
rocen los tuyos.
Un beso que lleva escondido
segundos, y me pesan como años.
Y si yo cierro los ojos, que sea
solo y cuando sepa
que tú estás bien.
pues el brillo de ellos me dan la vida,
un brillo inigualable.
Si se cerrasen...
¡oh, si cierran!
que solo sea para descansar la mirada
o para soñar.
O... que se cierren solo
cuando mis humildes labios
rocen los tuyos.
Un beso que lleva escondido
segundos, y me pesan como años.
Y si yo cierro los ojos, que sea
solo y cuando sepa
que tú estás bien.
El camino de la Luna hacia
Contemplando mi Luna,
Entrada a Metáfora,
Poemas
martes, 15 de febrero de 2011
Centro
El horizonte, siempre entre
el cielo y la tierra observa.
¿Volar suave y libremente
o caminar por su selva?
Si la tierra es diferente
o si las nubes me elevan,
el horizonte impaciente
la decisión no puede dar
desea estar con ambas entes
en medio se debe quedar.
Como un ombligo el Amor
siempre entre dos hemisferios.
Es como el sol el Amor
centro de la rotación
de algunos planetas varios
en este caso son dos.
Que el corazón me lo cuente
como hace para repartir
ese sentimiento entre
una Ninfa y un Ángel.
Que el corazón me lo diga
si la cordura está perdida
o peor si es la batalla
la que ya no se puede ganar.
Entre el cielo y la Tierra
el horizonte debe quedar.
el cielo y la tierra observa.
¿Volar suave y libremente
o caminar por su selva?
Si la tierra es diferente
o si las nubes me elevan,
el horizonte impaciente
la decisión no puede dar
desea estar con ambas entes
en medio se debe quedar.
Como un ombligo el Amor
siempre entre dos hemisferios.
Es como el sol el Amor
centro de la rotación
de algunos planetas varios
en este caso son dos.
Que el corazón me lo cuente
como hace para repartir
ese sentimiento entre
una Ninfa y un Ángel.
Que el corazón me lo diga
si la cordura está perdida
o peor si es la batalla
la que ya no se puede ganar.
Entre el cielo y la Tierra
el horizonte debe quedar.
El camino de la Luna hacia
Contemplando mi Luna,
Entrada a Metáfora,
Poemas
sábado, 11 de diciembre de 2010
¡Pu!
Por fín llegamos a nuestra habitación. En un solo día he visto demasiadas caras y escuchado demasiados nombres, y a este ritmo voy a acabar llamando a Phoenix por el nombre de Dante. No sé si me odiaría por ello.
Y aquí estamos, jugando y bromeando sobre la cama, bueno, a los pies de la cama. Parecemos un rollito de carne y mantas.
Empezamos a pelearnos con las almohadas, ¿y qué pasa?, lógicamente nos caemos al suelo y nos quedamos atrapados entre las mantas. Al subir a la cama, y montar una buena con las mantas, acabamos cara a cara, y...
-¡Pu!-Digo mientras toco mi nariz contra la suya.
¿¿Pu?? ¿¿Cómo qué Pu?? ¡Pero Crhystalle, mira que cara se le ha quedado! ¡Deja de hacer el ridículo por una vez!
Lo que no entiendo es por qué hago el ridículo, si solo hago lo de siempre, ¿no? Entonces... ¿Por qué me parecen tan... suaves y tiernos sus labios? No lo entiendo, es el mismo de siempre, el mismo pamplinas de siempre. Pero es mi pamplinas.
-Buenas noches.-Le oigo decir.
-Buenas noches.-Le contesto.
Trás ello cierro los ojos, mientras susurramos algunas cosas antes de caer dormidos tan cerca y a la vez, tan lejos.
Y aquí estamos, jugando y bromeando sobre la cama, bueno, a los pies de la cama. Parecemos un rollito de carne y mantas.
Empezamos a pelearnos con las almohadas, ¿y qué pasa?, lógicamente nos caemos al suelo y nos quedamos atrapados entre las mantas. Al subir a la cama, y montar una buena con las mantas, acabamos cara a cara, y...
-¡Pu!-Digo mientras toco mi nariz contra la suya.
¿¿Pu?? ¿¿Cómo qué Pu?? ¡Pero Crhystalle, mira que cara se le ha quedado! ¡Deja de hacer el ridículo por una vez!
Lo que no entiendo es por qué hago el ridículo, si solo hago lo de siempre, ¿no? Entonces... ¿Por qué me parecen tan... suaves y tiernos sus labios? No lo entiendo, es el mismo de siempre, el mismo pamplinas de siempre. Pero es mi pamplinas.
-Buenas noches.-Le oigo decir.
-Buenas noches.-Le contesto.
Trás ello cierro los ojos, mientras susurramos algunas cosas antes de caer dormidos tan cerca y a la vez, tan lejos.
domingo, 5 de diciembre de 2010
Pérdida encontrada
Recuerdo el momento anterior a toda este sangriento espectáculo. Un amanecer, bromas, risas y un hermoso baile, en el cual todos me miraban extrañados bailar a solas. Pero no lo estaba. Ahora se encuentra atrapado, mientras intento deshacerme de ese carnicero al que ya ví en otra ocasión.
Todo se vuelve borroso en mi mente, pero sé que ahora está a salvo. Me aterra la idea de que se aleje de mi lado una vez más.
[¿Qué es este sentimiento?]
Todo se vuelve borroso en mi mente, pero sé que ahora está a salvo. Me aterra la idea de que se aleje de mi lado una vez más.
[¿Qué es este sentimiento?]
jueves, 26 de agosto de 2010
Fracasos
Los fracasos más humillantes
de ese hombre de pelo blanco,
perdido todo está, en su semblante
ni la tristeza se percibe, bajo
su oscuro pasado se esconde.
-"¿Qué te pasa, hombre de mirada
perdida, que parece flor marchita
en un prado verde lleno de esperanza?"
-"Perdido todo está.-le dijo el hombre
al ente sin rostro.-Ahora tan solo vagar
sin rumbo en el edén de mi tristeza.¡Oh, pobre
de mí, que sin nada me quedé por no pagar
esa deuda pendiente! Ya nada queda."
-"¿Si la solución fuera dejar de ver
el fracaso, a cambio de entregar tu corazón
desangrado, que ni late, que ni duerme...
aceptarías el trato?"
Sin opciones diferentes el hombre acepta
encantado. Más su tristeza aumenta, el ente
le ha engañado. Sin ojos ni corazón, espera
su destino; que la muerte se lo lleve
a las oscuras entrañas de la Tierra.
de ese hombre de pelo blanco,
perdido todo está, en su semblante
ni la tristeza se percibe, bajo
su oscuro pasado se esconde.
-"¿Qué te pasa, hombre de mirada
perdida, que parece flor marchita
en un prado verde lleno de esperanza?"
-"Perdido todo está.-le dijo el hombre
al ente sin rostro.-Ahora tan solo vagar
sin rumbo en el edén de mi tristeza.¡Oh, pobre
de mí, que sin nada me quedé por no pagar
esa deuda pendiente! Ya nada queda."
-"¿Si la solución fuera dejar de ver
el fracaso, a cambio de entregar tu corazón
desangrado, que ni late, que ni duerme...
aceptarías el trato?"
Sin opciones diferentes el hombre acepta
encantado. Más su tristeza aumenta, el ente
le ha engañado. Sin ojos ni corazón, espera
su destino; que la muerte se lo lleve
a las oscuras entrañas de la Tierra.
viernes, 16 de julio de 2010
Soñando despierta
Camino despacio, buscándola con la mirada. En su rostro se percibe la alegría del momento, el amor, y el miedo. Aunque presiento que en el mio se distingue a ver lo mismo. Ella viste un hermoso vestido azul, de palabra de honor y finas tirantes. Se ajusta perfectamente a su delgada figura, sé que con mis manos podré acariciar cada curva de su cuerpo. Observo como ella examina mi vestimenta, y como una sonrisa curva sus labios. Un vestido que también se ajusta a mi figura, de palabra de honor, pero sin tirantes.
Lentamente continúo caminando hasta encontrarla. Nos fundimos en un abrazo y un beso que se hace eterno y fugaz al mismo tiempo. Entonces puedo ver sus ojos directamente. Me miran con amor, ternura e impaciencia. Sabemos que hoy será un gran día, porque es solo nuestro. Ella sostiene mi mano, yo sostengo su mirada, y con una inmensa felicidad, caminamos hacia nuestro mundo futuro.
Lentamente continúo caminando hasta encontrarla. Nos fundimos en un abrazo y un beso que se hace eterno y fugaz al mismo tiempo. Entonces puedo ver sus ojos directamente. Me miran con amor, ternura e impaciencia. Sabemos que hoy será un gran día, porque es solo nuestro. Ella sostiene mi mano, yo sostengo su mirada, y con una inmensa felicidad, caminamos hacia nuestro mundo futuro.
El camino de la Luna hacia
Contemplando mi Luna,
Entrada a Metáfora
jueves, 8 de julio de 2010
El fin de Nunca Jamás
En el infinito del cielo negro, alcanzo a ver una nube. Claro está que no sería tan importante, ya que...¿qué importa si he visto una nube o no? Pero ella tiene una forma diferente a las demás. Velas, anclas... un barco que se surca el cielo como si de un mar se tratara. Sin percibirlo, comienzo a elevarme y antes de darme cuenta de que vuelo ya he aterrizado en Nunca Jamás.
Nunca llegué a pensar que negaría que es un lugar maravilloso, con colores vivos y que vería a un niño que nunca llegó a crecer sobrevolando por encima de ese barco que antes vi.
Nunca lo imaginé, pero al final ganó el malo. Ya no hay niños perdidos que se burlan y rien a carcajadas mientras corren por el paisaje verde. Por no haber, no hay ni paisaje verde. Ahora es ciudad, el barco se hundió y es como un lugar que, sin que lo indique, no debe penetrase. Pero yo entro para intentar averiguar lo que provocó todo. Antes de dar dos pasos, una decena de piratas ya me rodean y me señalan con sus espadas.
Casi sin sentirlo, ya estoy a solas con el capitán del barco, atrapada.
Entonces sé que..."nunca jamás" podré volver a mi hogar.
Nunca llegué a pensar que negaría que es un lugar maravilloso, con colores vivos y que vería a un niño que nunca llegó a crecer sobrevolando por encima de ese barco que antes vi.
Nunca lo imaginé, pero al final ganó el malo. Ya no hay niños perdidos que se burlan y rien a carcajadas mientras corren por el paisaje verde. Por no haber, no hay ni paisaje verde. Ahora es ciudad, el barco se hundió y es como un lugar que, sin que lo indique, no debe penetrase. Pero yo entro para intentar averiguar lo que provocó todo. Antes de dar dos pasos, una decena de piratas ya me rodean y me señalan con sus espadas.
Casi sin sentirlo, ya estoy a solas con el capitán del barco, atrapada.
Entonces sé que..."nunca jamás" podré volver a mi hogar.
El camino de la Luna hacia
Cayendo hacia el abismo,
Entrada a Metáfora
viernes, 30 de abril de 2010
Sonrisas de siempre
No miramos, ellos miran. Atentos, fijos en nuestros errores.
Que se convierten en un triunfo. Sin errores, sin malos momentos. Ni gritos ni personas susurrándose entre sí. Solo respiraciones, música y bailes.
El verdadero baile de máscaras sobre un escenario que se funde con nosotros. No somos actores, ni profesionales, solo somos una familia que ha logrado aplausos y gritos de alegría. Nos lo merecemos, porque nos queremos, porque hemos disfrutado y porque todos deseamos repetir una obra como esta.
Gracias por compartir risas, llantos, gallos, caídas y más risas. Todos juntos formamos nuestro grupo.
Sonrisas de siempre...como las nuestras.
Que se convierten en un triunfo. Sin errores, sin malos momentos. Ni gritos ni personas susurrándose entre sí. Solo respiraciones, música y bailes.
El verdadero baile de máscaras sobre un escenario que se funde con nosotros. No somos actores, ni profesionales, solo somos una familia que ha logrado aplausos y gritos de alegría. Nos lo merecemos, porque nos queremos, porque hemos disfrutado y porque todos deseamos repetir una obra como esta.
Gracias por compartir risas, llantos, gallos, caídas y más risas. Todos juntos formamos nuestro grupo.
Sonrisas de siempre...como las nuestras.
domingo, 28 de marzo de 2010
Emociones
No tengo historias que contar. No porque mi vida sea aburrida, porque en estos momentos no puedo dejar de reir con las personas que me quieren. Tampoco vivo en un mundo de fantasía, en algunos momentos, saliendo de mi cuerpo para introducirme en la piel de otra persona y vivir una gran aventura, acompañada de mis amigos. Pero de lo que realmente carezco es de emociones fuertes.
Sentir el viento contra mi cuerpo mientras desciendo por el cielo, antes de abrir un paracaídas.
Ahogarme en la dulce adrenalina cuando caigo al vacío, solo protegida por una cuerda.
Estar sentada mientras mis manos controlan la velocidad de una moto, a doscientos kilómetros por hora.
Ver el fuego tan cerca de mi que casi queme, danzando libremente alrededor de una hoguera en la noche.
Sumergirme en las aguas oscuras, y nadar al interior del océano. O en el día bucear para ver las maravillas de él.
Subirme a la más alta azotea en un día de viento y gritar desde ahí que te amo.
Viajar a los lugares más espectaculares del mundo, sin tener que atender a las obligaciones del día a día.
Quedarme de pie, mientras una tormenta cae sobre mi. El agua empapando mis sentidos y los truenos gritando por mi.
Estar en una fiesta, simplemente divirtiéndome, sin tener que mirar el tiempo transcurrido.
O al menos salir cada noche, a un sitio distinto cada vez, hasta que nos salude el amanecer.
Sentir el viento contra mi cuerpo mientras desciendo por el cielo, antes de abrir un paracaídas.
Ahogarme en la dulce adrenalina cuando caigo al vacío, solo protegida por una cuerda.
Estar sentada mientras mis manos controlan la velocidad de una moto, a doscientos kilómetros por hora.
Ver el fuego tan cerca de mi que casi queme, danzando libremente alrededor de una hoguera en la noche.
Sumergirme en las aguas oscuras, y nadar al interior del océano. O en el día bucear para ver las maravillas de él.
Subirme a la más alta azotea en un día de viento y gritar desde ahí que te amo.
Viajar a los lugares más espectaculares del mundo, sin tener que atender a las obligaciones del día a día.
Quedarme de pie, mientras una tormenta cae sobre mi. El agua empapando mis sentidos y los truenos gritando por mi.
Estar en una fiesta, simplemente divirtiéndome, sin tener que mirar el tiempo transcurrido.
O al menos salir cada noche, a un sitio distinto cada vez, hasta que nos salude el amanecer.
jueves, 18 de febrero de 2010
Libertad
Mis alas, inmensamente esbeltas y bellas. Cada pluma oculta un secreto y en cada movimiento, a través de cada pluma puede oirse un susurro proclamando una palabra.
"Libertad".
Y ahora mis pies pueden rozar el agua mientras mis alas ondean con el viento y este a su vez, me acaricia el rostro. Puedo ver a personas debajo, con cadenas invisibles, y me miran con envidia, cultivando sus propias alas para poder volar como yo. Un grito de euforia se me escapa al alcanzar una gran altura en el cielo, atravieso las nubes y encuentro de forma casual a otras aves, que quieren unirse a mi.
Poco a poco mi cuerpo se va llenando de más plumas, hasta que un hermoso plumaje cobrizo envuelve todo mi cuerpo, y me transformo en un gran águila. Imponente y majestuoso.
Hoy he logrado alcanzar la libertad.
"Libertad".
Y ahora mis pies pueden rozar el agua mientras mis alas ondean con el viento y este a su vez, me acaricia el rostro. Puedo ver a personas debajo, con cadenas invisibles, y me miran con envidia, cultivando sus propias alas para poder volar como yo. Un grito de euforia se me escapa al alcanzar una gran altura en el cielo, atravieso las nubes y encuentro de forma casual a otras aves, que quieren unirse a mi.
Poco a poco mi cuerpo se va llenando de más plumas, hasta que un hermoso plumaje cobrizo envuelve todo mi cuerpo, y me transformo en un gran águila. Imponente y majestuoso.
Hoy he logrado alcanzar la libertad.
sábado, 23 de enero de 2010
La segunda planta
No podíamos creer el convite que se celebraba en el interior de aquel monumento que hasta hace poco estaba en ruinas y totalmente abandonado. El Cortijo Jurado ahora tenía un enorme salón con una moqueta roja y muebles de madera. Las escaleras que llevaban al piso superior estaban con cintas que indicaban que el paso hacia ellas estaba prohibido. Y cientos de personas bebían de sus copas de licor mientras charlaban y reían entre ellas.
Conseguí convencerte de ir hasta ese lugar, ya que planeé hace tiempo ir sola y no querías que me acercara a allí, y mucho menos en solitario. Pero sabías como era así que cediste a venir conmigo, y me sostenías del brazo firmemente con temor a que me fuese corriendo a explorar, o peor aún, a que alguien o algo viniese a atraparme. Yo me divertía como una cría y miraba aquel espectáculo con total admiración. Entonces, ví las escaleras y la cinta que impedía el paso a curiosos. Curiosos como yo. Miré tus ojos con una mirada significativa y una sonrisa abierta. Casi me faltaba parpadear repetidas veces seguidas.
-Rotúndamente, no.- Anunciaste con una expresión de enfado y temor.
Pero tu negativa no sirvió de nada, pues me deshice de tus brazos, que me seguían sosteniendo y corrí hacia las escaleras. Tú me seguiste gritándome que no lo hiciera. Pero ignoré tus palabras. Nos colocamos frente a una puerta de madera, y me agarraste de la mano.
Del interior de la habitación se escucharon gritos paranormales y la puerta era aporreada por los seres que habitaban en su interior.
Tiraste de mí, en dirección hacia las escaleras para poder bajarlas. Al bajar no había nadie, y todo volvía a estar desierto y en ruinas. Llegamos a salvo al exterior del Cortijo, y desde fuera, vimos su estructura y en las ventanas se veían las luces de los cientos de espectros que antes nos dieron la bienvenida y nos avisaron que no subiesemos a la segunda planta.
Conseguí convencerte de ir hasta ese lugar, ya que planeé hace tiempo ir sola y no querías que me acercara a allí, y mucho menos en solitario. Pero sabías como era así que cediste a venir conmigo, y me sostenías del brazo firmemente con temor a que me fuese corriendo a explorar, o peor aún, a que alguien o algo viniese a atraparme. Yo me divertía como una cría y miraba aquel espectáculo con total admiración. Entonces, ví las escaleras y la cinta que impedía el paso a curiosos. Curiosos como yo. Miré tus ojos con una mirada significativa y una sonrisa abierta. Casi me faltaba parpadear repetidas veces seguidas.
-Rotúndamente, no.- Anunciaste con una expresión de enfado y temor.
Pero tu negativa no sirvió de nada, pues me deshice de tus brazos, que me seguían sosteniendo y corrí hacia las escaleras. Tú me seguiste gritándome que no lo hiciera. Pero ignoré tus palabras. Nos colocamos frente a una puerta de madera, y me agarraste de la mano.
Del interior de la habitación se escucharon gritos paranormales y la puerta era aporreada por los seres que habitaban en su interior.
Tiraste de mí, en dirección hacia las escaleras para poder bajarlas. Al bajar no había nadie, y todo volvía a estar desierto y en ruinas. Llegamos a salvo al exterior del Cortijo, y desde fuera, vimos su estructura y en las ventanas se veían las luces de los cientos de espectros que antes nos dieron la bienvenida y nos avisaron que no subiesemos a la segunda planta.
viernes, 8 de enero de 2010
Viaje astral, sueño de una noche
Recuerdo que intenté entrar al mundo de los sueños, como hago cada noche cuando me arropo en mi cama y cierro los ojos. Pero hoy ha sido diferente. Ahora me veo flotando en la oscuridad de mi habitación y puedo verme durmiendo, desde una perspectiva que nunca había visto antes. Sentí miedo, pensé que había muerto y empecé a desesperarme. Pero entonces ví que mi cuerpo se movía levemente, como si respirase y me dí cuenta que si perdía los nervios quizá no podría volver a sentir esto nunca más.
Así que quise aprovechar el tiempo que mi cuerpo iba a estar dormido, mientras mi...mente o lo que sea que fuese lo que estaba ocurriendo, hacía las cosas que quería hacer esa noche. Empecé a recorrer volando lentamente mi habitación, pero me asusté al mirar el espejo y no ver nada reflejado, así que para no sentir más miedo y tener el riesgo de perder la oportunidad esta noche, atravesé mi ventana y me ví flotando sobre la terraza de abajo. Parecía ser una noche fría, pero yo no sentía frío ni calor, no sentía nada, solo placidez y curiosidad. Volé sobre los coches, las pocas personas que se encontraban en la calle, sobre las farolas y algunos edificios bajos, hasta llegar frente a un edificio y colocarme justo en una pequeña ventana de un cuarto piso. Cerrada, pero con las cortinas abiertas. La atravesé y me adentré en una habitación oscura, pero muy reconfortante y familiar.
Me acerqué a una cama que estaba desbaratada, ya que en su interior se encontraba una persona, totalmente dormida. Me asomé y pude ver su rostro tranquilo, su pelo alborotado, sus labios entreabiertos pidiendo un beso, sus brazos acogiendo la almohada, como si fuese una persona que falta en su cama. Pero en su rostro tranquilo a causa de estar dormido, también se refleja la perturbación de un mal sueño y poco a poco empieza a perder tranquilidad y a ganar temor. Sin saber que hacer, empecé a desesperarme y solo se me ocurrió besar sus labios y acariciar su rostro con mis manos intangibles. Pero pude sentir ese beso y esa caricia, y sin saber por qué, me coloqué a su lado y sustituí su almohada por mi cuerpo invisible. De manera instantánea, sus manos cubrieron mi cintura y mis labios besaron los suyos. Pude ver de nuevo su rostro tranquilo, con una pequeña sonrisa.
La música del despertador empezó a sonar en mi cabeza y me encontré de nuevo en mi cama, cubierta solo de simples mantas y recordando fugazmente ese sueño que tan real había sido. Ojalá pudiera ir a ahuyentar tus miedos cada noche, si es que de verdad puedo conseguirlo.
Así que quise aprovechar el tiempo que mi cuerpo iba a estar dormido, mientras mi...mente o lo que sea que fuese lo que estaba ocurriendo, hacía las cosas que quería hacer esa noche. Empecé a recorrer volando lentamente mi habitación, pero me asusté al mirar el espejo y no ver nada reflejado, así que para no sentir más miedo y tener el riesgo de perder la oportunidad esta noche, atravesé mi ventana y me ví flotando sobre la terraza de abajo. Parecía ser una noche fría, pero yo no sentía frío ni calor, no sentía nada, solo placidez y curiosidad. Volé sobre los coches, las pocas personas que se encontraban en la calle, sobre las farolas y algunos edificios bajos, hasta llegar frente a un edificio y colocarme justo en una pequeña ventana de un cuarto piso. Cerrada, pero con las cortinas abiertas. La atravesé y me adentré en una habitación oscura, pero muy reconfortante y familiar.
Me acerqué a una cama que estaba desbaratada, ya que en su interior se encontraba una persona, totalmente dormida. Me asomé y pude ver su rostro tranquilo, su pelo alborotado, sus labios entreabiertos pidiendo un beso, sus brazos acogiendo la almohada, como si fuese una persona que falta en su cama. Pero en su rostro tranquilo a causa de estar dormido, también se refleja la perturbación de un mal sueño y poco a poco empieza a perder tranquilidad y a ganar temor. Sin saber que hacer, empecé a desesperarme y solo se me ocurrió besar sus labios y acariciar su rostro con mis manos intangibles. Pero pude sentir ese beso y esa caricia, y sin saber por qué, me coloqué a su lado y sustituí su almohada por mi cuerpo invisible. De manera instantánea, sus manos cubrieron mi cintura y mis labios besaron los suyos. Pude ver de nuevo su rostro tranquilo, con una pequeña sonrisa.
La música del despertador empezó a sonar en mi cabeza y me encontré de nuevo en mi cama, cubierta solo de simples mantas y recordando fugazmente ese sueño que tan real había sido. Ojalá pudiera ir a ahuyentar tus miedos cada noche, si es que de verdad puedo conseguirlo.
lunes, 21 de diciembre de 2009
Otoño
Los árboles estaban casi desnudos, el paisaje mostraba solo el color marrón y algunos variantes de él. Tu mano sujeta la mía y caminamos a un ritmo lento. No se escucha ningún ruido, tan solo nuestras pisadas y el crujir de las hojas al romperse por ellas. En ocasiones, apoyo mi cabeza sobre tu hombro y seguimos caminando en esa posición.
Algunas hojas siguen cayendo de los árboles, y cuando caen sobre tu pelo, te la quito sonriendo y besandote en la mejilla a continuación. Llegamos a un pequeño lago y nos sentamos en un banco que mira hacia él. Me echo en tu hombro y cierro los ojos, escuchando el cantar de algunos pájaros, saboreando este momento. Tu aroma me llega y siento tu mano acariciar suavemente mi rostro, mis labios. Abro los ojos lentamente y veo tus ojos reconfortantes.
Nos hundimos en un beso suave, cálido y único. El paisaje y nosotras nos unimos, creando solo nuestro momento; tú, yo y el otoño.
Algunas hojas siguen cayendo de los árboles, y cuando caen sobre tu pelo, te la quito sonriendo y besandote en la mejilla a continuación. Llegamos a un pequeño lago y nos sentamos en un banco que mira hacia él. Me echo en tu hombro y cierro los ojos, escuchando el cantar de algunos pájaros, saboreando este momento. Tu aroma me llega y siento tu mano acariciar suavemente mi rostro, mis labios. Abro los ojos lentamente y veo tus ojos reconfortantes.
Nos hundimos en un beso suave, cálido y único. El paisaje y nosotras nos unimos, creando solo nuestro momento; tú, yo y el otoño.
miércoles, 9 de diciembre de 2009
Canción de cuna
Tu cuerpo se acerca lentamente hacia mí, arrastrando contigo la manta que nos reguardaba del frio invierno. Tu cabeza sobre mi hombro, tu cuerpo recostado sobre mí. Acaricio tu rostro y veo como tus ojos se cierran en respuesta de mis caricias en tu nuca.
Una nana resuena en mi mente, intentando recordar la letra y su melodía. Me vuelvo para mirarte de nuevo con los ojos cerrados, pero me preguntas por mis pensamientos.
-Estoy pensando en una canción.
-Cántamela.
La canción que resonaba en mi mente empieza a salir por mis labios, en un susurro para hacerte de nuevo cerrar los ojos y hacerte caer al mundo de los sueños. No es que mi voz sea dulce, es que el momento es perfecto para recitarte una pequeña nana. Aunque no era tan bonita como tu sonrisa, ya que ni siquiera podía compararse con un amago de ella... pero hizo que por unos momentos el tiempo se congelara, y solo se escucharan mi voz, tu respiración tranquila y los latidos de nuestros corazones.
Una nana resuena en mi mente, intentando recordar la letra y su melodía. Me vuelvo para mirarte de nuevo con los ojos cerrados, pero me preguntas por mis pensamientos.
-Estoy pensando en una canción.
-Cántamela.
La canción que resonaba en mi mente empieza a salir por mis labios, en un susurro para hacerte de nuevo cerrar los ojos y hacerte caer al mundo de los sueños. No es que mi voz sea dulce, es que el momento es perfecto para recitarte una pequeña nana. Aunque no era tan bonita como tu sonrisa, ya que ni siquiera podía compararse con un amago de ella... pero hizo que por unos momentos el tiempo se congelara, y solo se escucharan mi voz, tu respiración tranquila y los latidos de nuestros corazones.
martes, 24 de noviembre de 2009
Eterno viaje
Hogar vacío, o eso pensaba. Sonaba el eco de las respiraciones irregulares de algo que no sabía identificar. Me acerqué lentamente al lugar de donde procedía el sonido y encontré a toda mi familia. Cortes, ropas rotas, y mucha sangre. Algunos brazos tenían una gran mancha negra de sangre, bueno, más bien, lo que quedaba de ellos. Igual con piernas, hombros o trozos de cráneos. Y esos seres muertos, me presiguieron.
Corrí por los pasillos hasta llegas a la habitación y encerrarme en ella. Pasan segundos entre ver la ventana, pensar que hacer y reaccionar, el tiempo justo antes de que los muertos vivientes abrieran la puerta y se adentraran en la habitación en mi busca. Al ser un segundo piso y tener la ayuda de algunas cuerdas para tender, logré llegar a salvo al suelo. Miré a mi alrededor y descubría una ventana abierta que me daba paso a las escaleras, la atravesé y empecé a bajar rápidamente, escuchando desde arriba los pasos veloces de mis perseguidores. Correr...no era exactamente lo que podía, me costaba demasiado hacerla. La velocidad del sueño, es siempre casi nula.
Conseguí llegar al exterior, y fugazmente pasó una imagen en mi cabeza, muchas preguntas y miedo por esa persona. Fui a buscarla para saber si estaba bien, y llevarmela conmigo a un lugar seguro...si lo encontraba. En mi camino hacia ella, encontré más criaturas que empezaron a perseguirme de nuevo. Me adentré en el primer edificio que logré visualizar. Cuando estaba dentro, me impactaron los crucifijos, el altar, las vírgenes y una enorme cantidad de personas rezando de rodillas en unos bancos que miraban hacia en altar. Todo cuanto me rodeaba era dorado, de mármol o madera.
-Genial, una iglesia.-Pensé casi burlándome por aquellos infelices que se arrodillaban a un ser que ni siquiera existía...o existía pero no como ellos pensaban.
Al parecer ahí no entraban esos seres, asi que hice lo posible por guardar el mayor respeto y me dispuse a salir para encontrar a la persona que amaba. Pero no me hizo falta salir, ella entró por la puerta justo cuando estaba a punto de salir. No pregunté si estaba bien, o por qué había venido aquí, o que estaba pasando... simplemente me hundí en sus brazos y besé sus labios. Me sonrió y me acarició el rostro convenciéndome de que todo irá bien.
Pasó el tiempo, y yo cada vez estaba más desesperada, pero tenía su consuelo. Naves espaciales, historias increíbles de un mundo diferente, eternidad. Ideas que intentaron introducir en nuestras cabezas. No, no lo creíamos, pero era nuestra última alternativa. Volar o morir. Nos miramos, miramos a nuestro alrededor, despidiéndonos de nuestros hogares y emprendiendo un nuevo camino.
Corrí por los pasillos hasta llegas a la habitación y encerrarme en ella. Pasan segundos entre ver la ventana, pensar que hacer y reaccionar, el tiempo justo antes de que los muertos vivientes abrieran la puerta y se adentraran en la habitación en mi busca. Al ser un segundo piso y tener la ayuda de algunas cuerdas para tender, logré llegar a salvo al suelo. Miré a mi alrededor y descubría una ventana abierta que me daba paso a las escaleras, la atravesé y empecé a bajar rápidamente, escuchando desde arriba los pasos veloces de mis perseguidores. Correr...no era exactamente lo que podía, me costaba demasiado hacerla. La velocidad del sueño, es siempre casi nula.
Conseguí llegar al exterior, y fugazmente pasó una imagen en mi cabeza, muchas preguntas y miedo por esa persona. Fui a buscarla para saber si estaba bien, y llevarmela conmigo a un lugar seguro...si lo encontraba. En mi camino hacia ella, encontré más criaturas que empezaron a perseguirme de nuevo. Me adentré en el primer edificio que logré visualizar. Cuando estaba dentro, me impactaron los crucifijos, el altar, las vírgenes y una enorme cantidad de personas rezando de rodillas en unos bancos que miraban hacia en altar. Todo cuanto me rodeaba era dorado, de mármol o madera.
-Genial, una iglesia.-Pensé casi burlándome por aquellos infelices que se arrodillaban a un ser que ni siquiera existía...o existía pero no como ellos pensaban.
Al parecer ahí no entraban esos seres, asi que hice lo posible por guardar el mayor respeto y me dispuse a salir para encontrar a la persona que amaba. Pero no me hizo falta salir, ella entró por la puerta justo cuando estaba a punto de salir. No pregunté si estaba bien, o por qué había venido aquí, o que estaba pasando... simplemente me hundí en sus brazos y besé sus labios. Me sonrió y me acarició el rostro convenciéndome de que todo irá bien.
Pasó el tiempo, y yo cada vez estaba más desesperada, pero tenía su consuelo. Naves espaciales, historias increíbles de un mundo diferente, eternidad. Ideas que intentaron introducir en nuestras cabezas. No, no lo creíamos, pero era nuestra última alternativa. Volar o morir. Nos miramos, miramos a nuestro alrededor, despidiéndonos de nuestros hogares y emprendiendo un nuevo camino.
domingo, 15 de noviembre de 2009
Encerrada II (Amanecer...)
Poco a poco, empecé a recuperar la conciencia. Aún seguía en aquella habitación, rodeada de cientos de cuadros que seguían observándome, y seguro que también encerrada entre las cuatro paredes invisibles... pero no me apetecía comprobarlo, no, ya estaba demasiado cansada. No pretendían que muriera, ni que intentara acabar yo misma con mi vida. Aún no estoy tan loca como para hacer algo así. Pero, ¿qué pretendían? Solo observarme y asegurarse de que estoy ahí, sola, pero a su merced.
El tiempo seguía pasando, tal vez años. Creo que he pasado toda mi vida aquí encerrada... he perdido la ilusión de ver más allá de estas cuatro paredes, la esperanza de que algún día alguien vendrá a sacarme de aqui.
De pronto, empecé a ver al fondo de la habitación una luz que iba creciendo poco a poco. Los ojos de los rostros que aparecían en los cuadros se movieron para fijarse en aquella luz cada vez más intensa. Yo también la observé. Por una vez no me sentía observada, era yo la observadora.
La luz crecía, y crecía, hasta inundar la habitación en un resplandor dañante para mis ojos, obligandome a cerrarlos, y creo que también a los ojos que siempre me han observado. A mi espalda, siento una mano cogiéndome del brazo suavemente. ¿Qué ha entrado? ¿Cómo?
Empecé a gritar, esto no podía estar pasando. Rápidamente otra mano se posó en mis labios, haciéndolos callar. Me dio la vuelta y empezamos a caminar. Un paso, dos, tres, cuatro...¿cinco?¿seis? Puedo dar todos los pasos que nunca imaginé que podría dar. Con los ojos aún cerrados me dejé llevar por lo que fuese que me estaba guiando a donde sea. No creo que me lleve a un lugar que sea peor del que voy a salir.
Escuché una puerta abrirse, y aunque mis ojos estaban cerrados, pude sentir que la luz ya no podría deslumbrarme. Poco a poco empecé a abrir los ojos. Primero vi a una gran multitud de personas mirándome calidamente y sonriéndome ofreciéndome confianza. Creí no conocer a nadie, pero conocía a todos y cada uno de ellos. Los había visto en mis sueños durante todos estos años. Me giré para poder ver el rostro de la persona que me había sacado de ahí. Un ángel... un hermoso ángel. Sus ojos expresaban amor, comprensión, dulzura, confianza... Su sonrisa causaba la mía.
No lo dudé ni un momento, ese ángel era mi salvación. Tampoco dudé beber de sus labios. Gracias por sacarme de un mundo vacío y pequeño. Ahora soy libre y puedo vivir contigo, reir, disfrutar y amar.
Gracias a todos los que me recibieron con los brazos abiertos y una sonrisa, dejándome quererlos y ofreciéndome cariño a mi también. Es todo lo que necesitaba.
El tiempo seguía pasando, tal vez años. Creo que he pasado toda mi vida aquí encerrada... he perdido la ilusión de ver más allá de estas cuatro paredes, la esperanza de que algún día alguien vendrá a sacarme de aqui.
De pronto, empecé a ver al fondo de la habitación una luz que iba creciendo poco a poco. Los ojos de los rostros que aparecían en los cuadros se movieron para fijarse en aquella luz cada vez más intensa. Yo también la observé. Por una vez no me sentía observada, era yo la observadora.
La luz crecía, y crecía, hasta inundar la habitación en un resplandor dañante para mis ojos, obligandome a cerrarlos, y creo que también a los ojos que siempre me han observado. A mi espalda, siento una mano cogiéndome del brazo suavemente. ¿Qué ha entrado? ¿Cómo?
Empecé a gritar, esto no podía estar pasando. Rápidamente otra mano se posó en mis labios, haciéndolos callar. Me dio la vuelta y empezamos a caminar. Un paso, dos, tres, cuatro...¿cinco?¿seis? Puedo dar todos los pasos que nunca imaginé que podría dar. Con los ojos aún cerrados me dejé llevar por lo que fuese que me estaba guiando a donde sea. No creo que me lleve a un lugar que sea peor del que voy a salir.
Escuché una puerta abrirse, y aunque mis ojos estaban cerrados, pude sentir que la luz ya no podría deslumbrarme. Poco a poco empecé a abrir los ojos. Primero vi a una gran multitud de personas mirándome calidamente y sonriéndome ofreciéndome confianza. Creí no conocer a nadie, pero conocía a todos y cada uno de ellos. Los había visto en mis sueños durante todos estos años. Me giré para poder ver el rostro de la persona que me había sacado de ahí. Un ángel... un hermoso ángel. Sus ojos expresaban amor, comprensión, dulzura, confianza... Su sonrisa causaba la mía.
No lo dudé ni un momento, ese ángel era mi salvación. Tampoco dudé beber de sus labios. Gracias por sacarme de un mundo vacío y pequeño. Ahora soy libre y puedo vivir contigo, reir, disfrutar y amar.
Gracias a todos los que me recibieron con los brazos abiertos y una sonrisa, dejándome quererlos y ofreciéndome cariño a mi también. Es todo lo que necesitaba.
viernes, 30 de octubre de 2009
Aguas cristalinas
Los rayos del Sol casi me impedían ver más allá de los árboles, cuyas hojas verdes estaban ligeramente mojadas por el rocío. Cascadas, un inmenso lago cristalino, con el agua más pura que jamás ví. Rodeado de más árboles, que se ven pequeños desde donde me encontraba. En el agua, se reflejaban los prados y las montañas que se visualizaban a lo lejos, montañas con un tono morado o rosa. En la cima de ellas, había un poco de color blanco, por la nieve.
Me sumerjo en las profundidades de las aguas, nadando sin dejar de maravillarme de todos los colores que me rodean. Con mis manos intento encontrar algo que haga que el agua deje de ser tan pura. Pero no lo encuentra, el agua es pura, cristalina.
En mi interior, siento que he encontrado el lugar donde de verdad quiero estar, pero en el que aún no puedo quedarme. Quizá vuelva dentro de unos años, cuando me lo permitan. Iré agarrada de la mano con la persona que amo, y allí conseguiremos crear nuestro mundo repleto de colores, sin nadie que lo impida y que distorsione nuestro paraiso.
Me sumerjo en las profundidades de las aguas, nadando sin dejar de maravillarme de todos los colores que me rodean. Con mis manos intento encontrar algo que haga que el agua deje de ser tan pura. Pero no lo encuentra, el agua es pura, cristalina.
En mi interior, siento que he encontrado el lugar donde de verdad quiero estar, pero en el que aún no puedo quedarme. Quizá vuelva dentro de unos años, cuando me lo permitan. Iré agarrada de la mano con la persona que amo, y allí conseguiremos crear nuestro mundo repleto de colores, sin nadie que lo impida y que distorsione nuestro paraiso.
miércoles, 21 de octubre de 2009
Cortijo Jurado
Recorro el camino iluminado por los rayos del Sol. Me veo rodeada de verdes árboles con reflejos de la luz. El camino acaba con un maravilloso puente de piedra con un río cristalino bajo él. A lo lejos visualizo un gran cortijo...
"Cortijo Jurado"
Un letrero me indica su nombre, pero no me hacía falta leerlo para saber el nombre de ese gran cortijo que tantas veces me ha llamado la atención. Me quedo quieta, contemplando su estructura.
Observo la entrada. La puerta está abierta y me invita a entrar al interior. Emprendo un camino para llegar a él, sin apartar la mirada un segundo. Antes de entrar, me aseguro de que no hay nadie alrededor o en el interior. Al ver que no hay nadie, me dispongo a entrar, pero al echar mi último vistazo a una ventana me doy cuenta de que algo se mueve. Vuelvo a dirigir mi mirada hacia la ventana y visualizo que hay pequeñas luces blancas en el interior de la estancia flotando. Me dañaban levemente la vista, pero no me impedía seguir mirándolas.
Poco a poco, las luces iban más rápido, y en ocasiones se juntaban dos para crear una más grande. Hasta que solo quedaba una enorme luz que empezaba a tomar la forma de la figura de una mujer. Emitía una luz propia...sobrenatural, tenía un vestido blanco, la piel pálida y con cabellos negros. Apenas ví su rostro, ya que me dí la vuelta para salir corriendo de aquel lugar. Solo pude ver como dirijía su cabeza hacia mí y me señalaba con el dedo, con una sonrisa siniestra.
"Cortijo Jurado"
Un letrero me indica su nombre, pero no me hacía falta leerlo para saber el nombre de ese gran cortijo que tantas veces me ha llamado la atención. Me quedo quieta, contemplando su estructura.
Observo la entrada. La puerta está abierta y me invita a entrar al interior. Emprendo un camino para llegar a él, sin apartar la mirada un segundo. Antes de entrar, me aseguro de que no hay nadie alrededor o en el interior. Al ver que no hay nadie, me dispongo a entrar, pero al echar mi último vistazo a una ventana me doy cuenta de que algo se mueve. Vuelvo a dirigir mi mirada hacia la ventana y visualizo que hay pequeñas luces blancas en el interior de la estancia flotando. Me dañaban levemente la vista, pero no me impedía seguir mirándolas.
Poco a poco, las luces iban más rápido, y en ocasiones se juntaban dos para crear una más grande. Hasta que solo quedaba una enorme luz que empezaba a tomar la forma de la figura de una mujer. Emitía una luz propia...sobrenatural, tenía un vestido blanco, la piel pálida y con cabellos negros. Apenas ví su rostro, ya que me dí la vuelta para salir corriendo de aquel lugar. Solo pude ver como dirijía su cabeza hacia mí y me señalaba con el dedo, con una sonrisa siniestra.
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