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jueves, 13 de diciembre de 2012

Mis Demonios

El humo es frío, las calles se distorsionan a mi paso. Suena un murmullo, una melodía disonante en el callejón del silencio. ¿Asomarse o seguir adelante?
Si te asomas la oscuridad invade tu mente, los Demonios de tu interior se manifiestan hasta dar por saciada la sed de sangre.
Si sigues adelante el camino comienza a borrarse, las complejas lineas del paisaje se derriten, convirtiendo las calles en un simple dibujo sin color. Una página en blanco con unos cuantos trazos decaídos.

La luz se apaga.
Al igual que las farolas comienzan a derretirse, los coches han decidido permanecer en mitad de la carretera. Inmóviles. Como todas las personas que yacen dentro. Muertas.
En el callejón resuena un acorde grave.
Dentro, ahora, aparece una nueva respiración. La mía.

Y la de mis Demonios.

¿Por qué no entrar? Si todo lo que está fuera ya está muerto.

lunes, 14 de noviembre de 2011

Un cielo para mí

Al fin el cielo ha decidido
compadecerse de mí.
La lluvia cae sin piedad,
y los rayos dibujan
la muerte en el firmamento.
Explosiones que aturden...
como si ahí arriba
se estuviera peleando más de un dios.

Un suspiro,
una lágrima,
un grito desesperado.
Una caída mortal.

Ya no sé si la lluvia representa
cada lágrima reprimida.
Ya no sé si los truenos simplifican
cada grito que se ha ahogado.

Ofreciendo su cálido abrazo
con el más frío de los mantos.


jueves, 22 de septiembre de 2011

El trato

Llegó la hora. Los restos de la mortalidad son solo cenizas del pasado. Aquellos que osaron desear mi mal yacen encerrados entre las paredes de un frío reloj de arena. El trato se ha cumplido, y para mi beneficio solo debo mantenerme firme a su llegada.

Solo recuerdo aquella mirada neutra debido al peso de los años que no hacían estragos en su rostro. Pero ese olor a podrido lo delata. Llegó el momento de mi muerte. Llegó el momento de que el mal se apodere de mi cuerpo y mente.

miércoles, 31 de agosto de 2011

Tristeza

El corazón encogido,
con las manos apretadas.
Las palabras atrapadas
en labios sin regocijo...

Suspiros escondidos
encerrados en el alma;
en sosiego se encoge abrupta
cual amante deprimido.

Las mejillas encharcadas
por unos lagos decaídos.
Pétalos mirando abajo
a donde no queda nada.

El rostro, un semblante apático
oculto de su realidad.
Truenos reclamando tronar
y evadirlo con un grito.

martes, 24 de agosto de 2010

Sueños muertos

Luceros del rostro que reflejan tristeza,
petalos de rosa inclinados hacia abajo,
surcos de lágrimas que descendieron, ligeras.
Suspiros anheladores expulsados con trabajo.

Un Amor destinado a desangrarse eternamente
en el lecho de los cadáveres de mis sueños.
No deseé algo efímero, solo algo permanente;
en mi vida, ahora vacía, no caben los lamentos.

La noche llega gritando, golpeando mi ventana.
El día se fue llorando sin despedirse; olvido
mi semblante alegre, ojos cerrados, ahora tirada
en el suelo estoy, inerte. Solo recuerdo lo vivido,
hasta que el corazón lo evade.

miércoles, 11 de agosto de 2010

Lejos

¡FUERA HIPOCRESÍAS Y LA GENTE SIN PERSONALIDAD!
LEJOS DE MI MUNDO, ME QUEDO CON MIS AMIGOS SINCEROS.

Jamás perdono ni olvido.

jueves, 29 de julio de 2010

Regalos

Regalo mis historias más secretas, y lo poco que aprendí relatando.

Regalo mi poco talento artístico, la escasa gracia con el pincel y colores, lo mínimo que conseguí entender en pocos años de improvisación.

Regalo mis pies, torpes a la hora de seguir un ritmo simple, catastróficos al seguir uno complejo.

Regalo mis dedos, ellos no saben fusionarse con las teclas de un piano. Ni mis ojos saben leer la partitura de signos muertos a mis manos.

Regalo mi voz, ya no la quiero y nunca la quise. Solo si a cambio me das una mejor.

También regalo mis esperanzas, ilusiones y optimismo, porque únicamente me dieron golpes y caidas dolorosas.



Es hora de centrarse en las cosas que realmente importan.

jueves, 8 de julio de 2010

El fin de Nunca Jamás

En el infinito del cielo negro, alcanzo a ver una nube. Claro está que no sería tan importante, ya que...¿qué importa si he visto una nube o no? Pero ella tiene una forma diferente a las demás. Velas, anclas... un barco que se surca el cielo como si de un mar se tratara. Sin percibirlo, comienzo a elevarme y antes de darme cuenta de que vuelo ya he aterrizado en Nunca Jamás.
Nunca llegué a pensar que negaría que es un lugar maravilloso, con colores vivos y que vería a un niño que nunca llegó a crecer sobrevolando por encima de ese barco que antes vi.

Nunca lo imaginé, pero al final ganó el malo. Ya no hay niños perdidos que se burlan y rien a carcajadas mientras corren por el paisaje verde. Por no haber, no hay ni paisaje verde. Ahora es ciudad, el barco se hundió y es como un lugar que, sin que lo indique, no debe penetrase. Pero yo entro para intentar averiguar lo que provocó todo. Antes de dar dos pasos, una decena de piratas ya me rodean y me señalan con sus espadas.
Casi sin sentirlo, ya estoy a solas con el capitán del barco, atrapada.

Entonces sé que..."nunca jamás" podré volver a mi hogar.

martes, 8 de junio de 2010

Gestos

Son esos gestos que inconscientemente reflejamos, los que quedan grabados a fuego en la memoria.

viernes, 4 de junio de 2010

Caricias enfermas

Su mente estaba centrada en el libro que tenía en frente, mientras él acariciaba sus piernas. Voces que no dicen nada, al menos para ella, solo las palabras de aquel libro intentaba entender. Sentía el roce de sus dedos en la piel, y como poco a poco las caricias subían de tono. La chica intentó ignorar este hecho, pensando que un descuido era. Pero pasó de nuevo, y su vello se erizo, sobretodo de miedo. Un leve placer camuflado por un gran temor.

Las manos seguían acariciando lo que no era suyo, y cada vez más de cerca, hasta un punto en que se quedaron ahí estancadas durante segundos. El deseo de poder controlar sus piernas era intenso, pero apenas podía moverse.
Solo sus ojos podía controlar, mirándo fijamente el libro, y de vez en cuando las manos. De sus ojos, lágrimas querían salir.

Él sigue sonriendo. Ella casi perdió todo en una caricia.

jueves, 11 de marzo de 2010

The end

No puedo escribir relatos, no puedo escribir historias, no puedo escribir poemas y ni siquiera una simple frase que suene realmente especial.

Por eso digo adiós, no quiero mejorar ni intentar aprender. Por eso por último os digo: Este blog se encuentra cerrado.

(Gracias por haberme leído todo este tiempo, y espero que al menos algunos relatos os hayan gustado.)

Conociéndome, seguro que en algún momento volveré a publicar algo. O quizá no.

jueves, 25 de febrero de 2010

¡Dejad mis alas, joder!

Dejad mis alas, ¿no veis lo majestuosas que son? Cada pluma es perfecta y me ha costado mucho crearlas. Sé que no son muchas, pero a estas alturas, ¡no me las quiteis! ¿no os dáis cuenta que por cada pluma arrancada derramo una lágrima de sangre? Que cada llamada cuando estoy fuera, cada vez que te introduces en mi habitación sin ni siquiera haber dado un mísero golpe antes de abrir, que cada vez que interrumpes mi sueño, me gritas y golpeas la pared para que no vuelva a dormir y cuando quiero intimidad entras chillando y castigándome por "desobedecer", causa que alguna de mis plumas se caigan y de nuevo retoceda para conseguirlas otra vez.

No toquéis mis pequeñas alas, que cada vez se hacen menores por vuestra culpa, sin haber hecho nada. Marchaos, dejadme en paz, ya puedo valerme por mí misma, y si no puedo ya lo conseguiré. Dejadme tropezar, caer y destrozarme, pues quiero aprender a levantarme y curarme sin necesidad de ayuda. Aunque nunca estuvísteis ahí cuando tan mal me encontraba. No os pedí ayuda, pero es porque no la quería. Fueron mis problemas y yo sola los solucioné, sin consuelo de nadie, totalmente sola durante tantos meses. Y cambié, reaccioné y mejoré mi vida. Te quejas de que no te cuento nada, pero no quiero que me conozcas ni tener que hacerte casi un informe escrito cada vez que voy a pisar la calle. Te preguntas por qué te miento, pero no puedo hacer otra cosa ya que me privas de muchas cosas que estoy deseando hacer. ¡Quiero volar! Así que alejaos de mis alas, no respireis tan cerca de ellas, me ha costado mucho trabajarlas y no quiero que fastidieis el trabajo de una vida.

¡NO TOQUÉIS MIS ALAS!

lunes, 1 de febrero de 2010

Baile de máscaras

El baile ha empezado. Indiferencia, felicidad y satisfacción. Rodeada de la multitud, bailando con sus máscaras puestas. Es solo eso, una máscara. Y todos ríen y me susurran al oido que no sienten nada. Contemplo el otro lado de la habitación y veo a otras personas sin máscaras. Llorándo, sufriendo. Fuera máscarás, ¿no veis que es solo una tapadera para que los demás vean lo que no és? Un salón dividido en dos secciones, hace tiempo que arrojé mi máscara lejos de mí y ahora comparto franqueza con las personas que están a mi lado de la sala. Las otras personas no nos miran, solo bailan sin despegar ni un momento la máscara de su rostro.

La luz se apaga, todos estamos ciegos. Pero las personas de las máscaras siguen bailando, pues antes de que la luz se fuese, ya no veían la realidad. Con luz o sin luz, esas personas se niegan a ver la verdad y a dejarse ver como son en realidad.

"No hay peor ciego que el que no quiere ver"

sábado, 23 de enero de 2010

...

...
Las letras se esfuman, mis páginas están vacías.

jueves, 3 de diciembre de 2009

Pozo de oscuridad

Mi alma se siente atrapada por una luz oscura. Está dolida, y cada día lo está aún más. Siento que estoy sola, aunque existan muchas manos que intentan sostenerme y ponerme de nuevo en pie. Pero detrás mía, hay un abismo y en esas manos, hay una que me sostiene con más fuerza. Si me suelta, las demás me seguirán sosteniendo, pero no lucharé para seguir adelante y finalmente caeré en el abismo. En mi pozo de oscuridad, me siento sola, pero hay una luz que me anima a continuar. No te extingas. Solo con tu luz consigo ver.

Pero no está todo perdido, y aunque me sienta impotente y cada día cometa un nuevo error, intentaré rectificarlo, sin soltar tu mano, siguiendo tu luz. Algún día saldré de este pozo y todo será claro. Tú y yo, nadie decide por nosotras, nadie nos separará. Y cuando consiga salir, no exitirán tantos motivos para las lágrimas tener que derramar.

jueves, 26 de noviembre de 2009

Decepción

Sus ojos ya no me miraban como solían hacerlo antes. Una mezcla de asco, odio y decepción se apreciaba en sus ojos cansados. Las palabras hirientes no dejaban de fluir tan natural como si del caudal de un río se tratase. Todos en mi contra, dicen que es mi culpa, y les creo. Pero no me arrepiento, solo de que las cosas hayan ocurrido de esa forma.

Amenazas, todas sus palabras impregnadas de ellas, las de él... las de todos. Y creen que voy a hacerles caso. Y creen que voy a abandonar todo cuanto amo. Podré soportar que no me miren, ni me hablen o cuando lo hagan solo sea para escupirme las palabras de siempre. Y no estoy sola, ni lo estaré jamás. No conseguiran alejarme de todo y hacer que todo vuelva a ser como antes. Piensan que eso será lo mejor para mi, pero yo pienso que será lo mejor para encontrar mi muerte. La pena me ahogará, me dará un beso mortal del que no podré escapar.

Pero seguiré adelante, superando los obstáculos hacia mi meta. Caeré y me levantaré de nuevo con más fuerza. Y nunca estaré sola si un día me cuesta levantarme, porque muchas manos estarán dispuestas a sostenerme y a ayudarme a seguir mi camino.

lunes, 16 de noviembre de 2009

¿Por qué?

En el final de un camino que ni siquiera había llegado a recorrer, estaban los pequeños cuerpecitos de cinco niños dándome la espalda. Parecían divertidos y actuaban de forma extraña. Observaban un pequeño estancamiento de agua que no olía demasiado bien. Agua sucia, oscura... A mi lado, me agarrabas de la cintura suavemente mientras también contemplabas la escena.

Entonces lo hicieron.

Todos se tiraron al agua, y no pude ver sus cabezas emerger del agua. Intenté correr hacia el agua para rescartar a los niños. Pero me sujetabas de la cintura, me resistí y finalmente me soltaste, quedándote paralizada. Cuando iba a lanzarme al agua y sentí el olor asqueroso en mi nariz e incluso imaginando su sabor, vi a los pequeños saliendo del agua riéndose.
Habían tragado agua, y yo pude sentir de nuevo su sabor, provocándome arcadas. Salieron de ahí, y yo sin saber por qué, me sumergí en aquellas aguas y no volví a salir...

miércoles, 11 de noviembre de 2009

Perdiendo el control

Las palabras caían duramente sobre mí, me pesaban como si llevase encima el peso de todo el mundo.

"¿Me ves bien?...creo que voy a apartarme durante un tiempo..."

Un pánico irracional invadió mi cuerpo, por un momento, las lágrimas cayeron por mi rostro, pero no había llanto, no podía soltarlo todo. Poco a poco, mi mirada se perdió, mientras mi mente navegaba por un mar de posibilidades, todas insufribles, oscuras... De vez en cuando escuchaba una leve voz, pero seguía perdida y no lograba encontrar de nuevo el camino.
Mis labios se secaron, sentía mi cuerpo temblar, el aire faltando en mis pulmones. Moverme, hablar, todo se me había olvidado. Pero empecé de nuevo a escuchar, preguntas con un tono asustado y leves sacudidas. Me pedía que la mirase, pero yo no podía apenas ver.

El tiempo pasaba lento, ¿que debía hacer? salir corriendo, preguntar si de verdad es eso lo que necesita... pero ¿cómo iba a hacer cualquiera de esas cosas si apenas podía sentirme?
La voz seguía pidiendome que la mirara. Pude reaccionar y enfocar una mirada cansada a unos ojos que reflejaban el miedo.

-Dime algo- suplicó.

Quería decirlo todo. "¿Es eso lo que necesitas?", "No me pidas perdón", "te amo", "no me dejes, por favor", o responder a tus te quiero...pero al ver que me era imposible articular palabra, empecé a pensar en otras cosas, pidiéndote a gritos que me ayudaras, que no podía hablar, que tenía miedo. Pero tus preguntas cada vez iban más a mi interior, despertándome de nuevo.

Por fín me acordé de hablar, pude preguntar, pude responder tus te quiero, pedirte que no te disculpes. No tienes la culpa, fue un mal entendido que se nos fue de las manos.

-¿No quieres tiempo?...Yo tampoco. Te necesito.

lunes, 9 de noviembre de 2009

Lejos...

-¿A dónde vas, amor?

-Tengo que decirte algo...-su mirada era alarmante y en su rostro se veía facilmente el miedo.- Me han dado un trabajo fuera de aquí, durante un año estaré lejos...o lo acepto, o he de esperar al año que viene...

Las lágrimas empezaron a aflorar en el rostro de ambas, un abrazo inundó por un largo momento nuestros corazones. No, no podía irme. Lejos de ella durante tanto tiempo, imposible... Necesito abrazarla y estar a su lado en todo momento.

-No quiero irme...

-Debes ir- me dijo después de pensarlo un instante que me pareció eterno.-Yo... iré a visitarte todas las veces que pueda-

Tantos años estudiando, para conseguir algo que me gustase e implicase quedarme cerca de casa. Tengo que marchar y dejarlo todo durante un largo año... y quizá el próximo pase exactamente lo mismo.
Una larga despedida, subí en el tren, que no tardó en partir dejando atrás todo cuando amaba.

Encerrada

Despierto. Al abrir los ojos me doy cuenta que estoy en un lugar totalmente oscuro, sin luz ni vida. Bajo mi cuerpo, siento el duro y frío suelo. No veo absolutamente nada, solo oscuridad. Me incorporo lentamente para no caer al suelo e intento caminar. Pero a los dos pasos, me topo de bruces contra algo sólido y tan frío como el suelo. Me doy la vuelta para buscar por otro lado la salida, algo que emita luz o algún indicio de...algo. Pero me pasa exactamente lo mismo a los cuatro pasos. Sigo la superficie palpandola con mis manos. Recto, hasta los siguientes dos pasos, que encuentro una esquina. Vuelve a seguir recta, pero se detiene a los cuatro pasos de nuevo. Finalmente, me doy cuenta de que estoy totalmente encerrada, en un lugar que no conozco, oscuro y rodeada de cuatro paredes que no me dejan apenas caminar. El aire...parece suficiente, quizá haya algo de ventilación. Pero me desespero y golpeo brutalmente las paredes con los puños, creando sonoros gritos y aullidos de dolor al sentir como mis manos golpean. Segundos, minutos, horas o tal vez días pasan... ya no puedo golpear más, mis manos rotas me impiden hacerlo, mi voz casi se ha ido de tanto usarla.

De pronto, una intensa luz daña mis ojos. Los mantengo entrecerrados, intentando acostumbrarme a la luz. Poco a poco, voy enfocando algunas cosas. Me encuentro en una amplia habitación, totalmente extensa. En sus paredes, están colocados de forma sucesiva cientos, miles de cuadros antiguos. En ellos aparecen las mismas personas siempre. Un hombre con aspecto autoritario, imponente y aparentemente severo, que en todos los cuadros parece como si me observase fijamente. Junto a él, siempre hay una mujer. En algunos cuadros sonríe, en otros parece tan enfadada que casi me encoge de miedo el corazón...aunque ya lo está. Ella también me observa fijamente.

Pero no logro entender, como estando dentro de una habitación tan amplia puedo moverme tan poco. Intento acercarme a los cuadros, cuyos rostros me resultan tan familiares. Pero a los cuatro pasos, impacto contra algo invisible...las cuatro paredes. Miles de ojos observan como golpeo de nuevo la superficie invisible, esta vez con la cabeza. Mi llanto desesperando vuelve a inundar la habitación. Al sentir el calor de la sangre bajar por mi rostro, empiezo a sentir como me invade la oscuridad, mientras en mis oidos resuenan las risas... risas de satisfacción que salen de los cuadros solo por saber que aún sigo encerrada.