lunes, 1 de febrero de 2010

Baile de máscaras

El baile ha empezado. Indiferencia, felicidad y satisfacción. Rodeada de la multitud, bailando con sus máscaras puestas. Es solo eso, una máscara. Y todos ríen y me susurran al oido que no sienten nada. Contemplo el otro lado de la habitación y veo a otras personas sin máscaras. Llorándo, sufriendo. Fuera máscarás, ¿no veis que es solo una tapadera para que los demás vean lo que no és? Un salón dividido en dos secciones, hace tiempo que arrojé mi máscara lejos de mí y ahora comparto franqueza con las personas que están a mi lado de la sala. Las otras personas no nos miran, solo bailan sin despegar ni un momento la máscara de su rostro.

La luz se apaga, todos estamos ciegos. Pero las personas de las máscaras siguen bailando, pues antes de que la luz se fuese, ya no veían la realidad. Con luz o sin luz, esas personas se niegan a ver la verdad y a dejarse ver como son en realidad.

"No hay peor ciego que el que no quiere ver"

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