miércoles, 9 de junio de 2010

Viento fresco

Un día más, el mismo paisaje. Veo a la gente pasar debajo de mí, sin saber siquiera que los estoy observando. Hoy el día no es como ayer.
Ayer llovia, lo cual me agradaba gratamente. Pero al terminar la lluvia y todas las gotas fusionadas conmigo quedaron, un fuerte viento empezó a azotarme, pero soy fuerte, a menos que ese ser que destruye todo cuanto toca, me corte con sus afilados instrumentos.

Pero hoy es un día grato. El viento acaricia suavemente mis hojas, y escucho como se estremecen y chocan acariciando a las otras. Es un sonido extraño, que un ser humano llega a pasar desapercibido, pero es un sonido que para mí es música, como para ellos una caja que emite un sonido casi tan bello como el crujir de mis hojas.

De nuevo cae la noche, aún siento el aire contaminado y el humo de los coches rozan mi tronco. Al menos cuando el Sol desaparece del infinito, ellos prefieren cobijarse, evadirse y permitiendo que pueda escuchar un sonido que me agrada aún más que el viento acariciando mis hojas. El silencio.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada